WEHRLE Umwelt conmemora los 25 años de operación de las primeras plantas MBR

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WEHRLE fue la primera empresa a nivel mundial en diseñar y construir biorreactores de membrana (MBR) de alta eficacia para el tratamiento de aguas de alta carga, tales como lixiviados de vertederos o aguas residuales industriales. Estas primeras plantas MBR fueron puestas en marcha en 1991 y siguen en funcionamiento ¡25 años después! WEHRLE se muestra así no sólo como líder y pionero en tecnologías de tratamiento de aguas, sino que también establece hitos de longevidad y fiabilidad de sus plantas.

Esta es probablemente una de las razones por las que cada vez con más frecuencia operadores de otras instalaciones contactan con WEHRLE cuando quieren solucionar sus problemas de explotación o mejorar el rendimiento de su planta depuradora. WEHRLE ha aumentado durante estos años su portfolio de tecnologías, entre las que se incluyen otros procesos pioneros, como la primera planta de nanofiltración a escala industrial para reutilización de agua en 1998, pero también su oferta de servicios. Entre éstos están la consultoría técnica y los estudios de viabilidad, así como asesoría para la gestión del agua en la industria, ensayos de laboratorio, plantas piloto, benchmarking, optimización de procesos y operación de instalaciones – también en plantas de otros suministradores.

Esta experiencia es especialmente valiosa para nuestros clientes en la industria, que ven en WEHRLE un interlocutor de confianza para el asesoramiento, diseño, construcción y servicios y que tiene en cuenta el ciclo integral del agua como un factor productivo más a optimizar: desde el suministro hasta su tratamiento, pasando por la reutilización y aprovechamiento energético mediante producción de biogás, incluso en aguas residuales con elevado contenido en sólidos. La mayoría de las tecnologías WEHRLE se han desarrollado a partir de los complejos procesos de tratamiento de lixiviados y ofrecen a la industria soluciones donde las tecnologías convencionales no llegan. Ofrecen además ventajas significativas como la reducida necesidad de espacio, la flexibilidad para adaptarse a cambios en concentraciones o caudales, tan habituales en la industria, su diseño modular que permite ampliaciones o modificaciones de forma sencilla o su elevado grado de automatización, minimizando las necesidades de personal y garantizando un alto rendimiento de la instalación.

Vertedero de residuos industriales Billigheim (ALE), a la derecha: planta de tratamiento de lixiviados (1991)

Mayo 2016